febrero 14, 2019 Noticias No hay comentarios

El Minoxidil y su origen terapéutico

El Minoxidil es un tratamiento dirigido a frenar la caída del cabello. El uso más común se establece para los casos de alopecia androgénica. Al tiempo, se usa como fórmula para estimular el crecimiento del cabello existente. En su origen, se trataba de un tratamiento destinado a la hipertensión. Esto se explica en el hecho de que la función que realiza el compuesto que lo forma es vasodilatador. Es, en realidad, la observación de un efecto secundario de su utilización lo que hace considerar su posible utilidad en el cuidado del cabello.

Ese efecto era una disminución del ritmo con el que se producía la caída del cabello y un engrosamiento de aquellos cabellos con los que contaban.

En principio, la explicación se enfocaba por una posible mejora de la irrigación de sangre por su carácter vasodilatador. Sin embargo, actualmente se sabe que la irrigación sanguínea no tiene una intervención decisiva en la pérdida de pelo.

A principios de los 90 empieza a comercializarse como una loción para paliar la caída del cabello. Se inicia con una concentración del producto limitada a un 2%. Posteriormente, se considera un aumento de la dosis a un 5%. En principio, solo se contempla como una fórmula para luchar contra los efectos de la alopecia androgénica en los hombres.

En la actualidad, el uso del Minoxidil se ha extendido también a las mujeres, en esos casos de alopecia androgenética.

 

Funcionamiento del Minoxidil

Los efectos y las funciones del Minoxidil se comprueban a partir de un aumento de los niveles de óxido nítrico. Este incremento es perceptible en el análisis de la sangre procedente del cuero cabelludo. Al mismo tiempo, su aplicación conllevaría una estimulación del potasio presente en las células. No obstante, el tratamiento con el compuesto se contempla a largo plazo. Eso implica que, en ocasiones, incluso haya que esperar a un año para ver algún efecto relevante.

El uso de este producto se ha demostrado con más eficacia en algunas zonas concretas, como la coronilla. Sin embargo, su utilidad ha mostrado ser más bien escasa en las entradas de la cabellera. La explicación radica en que el Minoxidil, en realidad no hace que crezca pelo nuevo. Más bien, lo que hace es estimular los bulbos capilares y los cabellos que aún queden.

Donde esos bulbos hayan perdido su actividad de forma definitiva, el pelo ya no volverá a crecer. Lo que ocurre realmente es que, si los pelos se encuentran débiles y finos, consiguen aumentar su grosor. Se produce así un aumento de densidad que puede conducir a la sensación ficticia de nuevo crecimiento. Sin embargo, para que nadie se lleve a engaños, el Minoxidil no es un producto destinado a curar la calvicie. Su función es mantener lo mejor posible lo que queda, en modo alguno hacer que crezca más.

Escrito por Más Capilar